La vida no te tiene manía, sencillamente no te pregunta

por | Ene 26, 2026 | Anti-Coaching, Surfear, Terapia Breve Estratégica | 1 Comentario

El mundo tampoco te tiene manía, y tampoco te pregunta

Ni tan siquiera el Universo o la Humanidad te tienen manía, y tampoco te preguntan

Hay personas que viven en guerra con la vida. No una guerra épica, sino una más sutil: la del reproche constante. Nada es exactamente como “debería ser”. Siempre hay una sensación de agravio.

La vida no es un juego. No tiene reglas diseñadas para que ganes. No reparte cartas “justas”. Y, desde luego, no espera tus instrucciones. La vida, el mundo, el universo, las personas no te preguntan, siguen su curso.

En la sensación a agravio aparece una trampa peligrosa: la identidad de víctima, sentirse víctima.

Sentirse víctima de la vida suele presentarse como algo inocente, incluso comprensible que atrae la consideración de los demás. Recuerdas aquello de: «Pobre, bastante tiene». Pero mirado de cerca, es otra cosa muy distinta. Hay víctimas que parecen dóciles, pero dentro guardan rabia, rencor y deseos inconfesos de imponerse a los demás. Es el peligro de la empatía para quiénes sufren a una persona que se victimiza.

Cuando alguien se posiciona como víctima, en el fondo está diciendo:

“La vida debería haber hecho otra cosa.”
“Esto no tenía que pasar así, es injusto.”
“A mi no debería ocurrirme esto.”

Y ahí está el punto ciego. Porque ese lugar no es solo impotencia. Es también una forma encubierta de querer mandar. El victimismo encierra una forma de autoritarismo pernicioso para los demás, generándoles sentimiento de culpa.

Victimizarse es una manera «elegante» de intentar decidir cómo tendría que comportarse la realidad. Es exigir que la vida se adapte a mis expectativas, a mis tiempos, a mis valores. Es también decirles a los demás lo que deberían ser, hacer, sentir, y si no actúan de ese modo están haciéndolo mal, y en último extremo siendo mala gente… Juicio moral sobre quien no hace lo que debe…

En coaching lo vemos claro: «Mientras una persona pelea con lo que es, no puede actuar sobre lo que depende de ella«.

La guerra con la vida no se gana nunca. Porque la vida no compite, no responde, no se defiende. Simplemente sigue.

Aceptar que la vida no es un juego ni una negociación no te hace débil. Te hace operativo, te saca del reproche. te saca del “esto no debería estar pasando”. Y te coloca en la única posición desde la que hay movimiento real:

 “Esto es lo que hay, y con ello voy a dar lo mejor de mi”

No es resignación. Es liderazgo personal.

Dejar de sentirte víctima no significa justificar lo que duele. Significa dejar de exigirle a la vida que te obedezca.

Significa trabajar por tus metas, deseos, expectativas, y dejar que la vida siga su curso. Gestionando lo que ocurre y lo que te ocurre. Sin reporches, empoderándote.

Mejor eso que convertirte en la víctima feroz, e ir repartiendo justicia.

ps. Las víctimas existen, faltaría más. Son aquellas personas que no tienen ninguna capacidad de decisión en lo que les ha ocurrido.

1 Comentario

  1. CarmenCOZ

    La capacidad de decisión es “la Clau”, la llave que abre las posibilidades. Incluso en los momentos en los que la vida “te pone entre las cuerdas” siempre se tiene, al menos, la capacidad de elegir desde dónde mirar ese problema. Y puestos a escoger , como dices Rafa, siempre es más sabio tomar una postura que te ayude a resolver, te dé acción y te saque Del Pozo del victimismo.

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